
Quien se adentre en tierras de las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) y de Producción Agropecuaria (CPA) en el municipio de Martí, poco espacio hallará en estado ocioso, pues además del dedicado a trillos y caminos, el resto lo ocupan cultivos varios, frutales, áreas de pastos, comunidades de abejas o corrales de ganado mayor y menor.
Raúl Antonio Hernández Ramos, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños en la demarcación, explicó que el propósito de estas entidades es satisfacer el plan de producción anual, con énfasis en renglones como la exportación y sustitución de importaciones, con saldos favorables este año.
El territorio cuenta con las CCS Ciro Redondo, Pedro González, Camilo Cienfuegos, Luis R. González y Sandalio R. Díaz, así como las CPA Abel Santamaría, Esteban Hernández, y Porfirio Cabrera, estas últimas dedicadas al cultivo de la caña.
“A partir del recrudecimiento del bloqueo económico, se exhortó de manera inmediata a los campesinos, quienes realizaron siembras emergentes de viandas, granos, hortalizas, arroz, frijoles, maíz y fruta.
“Satisfactoria es también la producción de leche vacuna, otro rubro vital en el que se nos solicitó un incremento significativo, insistiendo en el cuidado de los rebaños, el ordeño adecuado y la siembra de alimentos con destino animal”, resaltó Hernández Ramos.
Por otra parte, la entrega de nuevos termos para la distribución local de la leche ha determinado una mayor eficiencia de la actividad.
AGROECOLOGÍA EN PUNTA
El campesino Leodanis Hernández Otero es multifacético. En su finca Las Maravillas, de 7,5 hectáreas, hay derroche de energías y conocimientos, además de resultados.
Cultivos varios, ganado mayor y menor, en particular porcino, se “abonan” con tal práctica agroecológica, para proteger la salud humana, los animales y el entorno.
Leodanis ceba cien animales acordados con la Empresa Porcina. Los compra al destete y comercializa con 90 kilos o más. “Recibimos el 70 por ciento de alimento estatal, el resto lo aporto yo. En el 2018 vendí nueve toneladas de carne. Este año será similar, aunque faltó el pienso estatal un tiempo”, asegura el productor.
“Tengo un biodigestor a partir de la excreta del cerdo. Me proporciona gas para cocinar en casa y garantizar la comida de los animales. Con los afluentes produzco abono para los cultivos. Pronto emplearé este gas para generar electricidad en mi vivienda y en otras necesidades.
“El panel fotovoltaico de energía solar que poseo genera electricidad para el sistema de riego instalado, que abarca cuatro hectáreas sembradas de jatrofa/culca (piñón de botija o piñón florido), planta cuya semilla se utiliza para producir aceite y de este, mediante un proceso, se extrae biodiésel, combustible útil en nuestros tractores”, explicó Leodanis.
Agrocólogo convencido, utiliza, además, microorganismos para proteger cultivos y animales: “quiero que mi finca sea integral, no dependiente. Si trabajamos, con ayuda de la ciencia y la técnica, la tierra nos da todo”.


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